Nuevos modelos seriales I: Netflix

El próximo 1 de febrero va a ser una fecha importante. Ese día Netflix, la plataforma de contenidos en streaming con más suscriptores del mundo, estrenará la serie House of Cards, remake norteamericano de la miniserie británica del mismo título.

Netflix

Si la apuesta da resultado, si es rentable, Netflix podría encabezar un cambio de paradigma en el consumo de ficción televisiva, algo parecido a lo que sucedió en los años 90 con la aparición de las primeras series originales de HBO. En definitiva, estamos hablando de un cambio de modelo que podría poner patas arriba los formatos clásicos de la serialidad televisiva norteamericana.

Hace un año Netflix se estrenó en la producción propia de contenidos originales con la serie Lilyhammer. Protagonizada por Steven Van Zandt, que interpretaba a un personaje próximo al mítico Silvio Dante de Los Soprano, la serie pasó sin pena ni gloria y Netflix nunca reveló el número de suscriptores que la habían visto, repitiendo la estrategia que siguió Amazon en los inicios del Kindle. Es comprensible. La apuesta de Netflix, como la de Amazon en su momento, es arriesgada y sólo podrá valorarse en su justa medida con el paso del tiempo. Por ese motivo, mantenerse al margen de cifras de audiencia parece, ahora mismo, lo más acertado para no alimentar debates prematuros.

Lilyhammer parecía un tímido debut, algo así como una prueba piloto, pero con House of Cards Netflix está dispuesta a echar el resto. Nombres como Kevin Spacey o David Fincher están detrás de un proyecto que cuenta con un presupuesto descomunal de 100 millones de dólares. Dicho de otra forma, cada episodio le cuesta a la plataforma de contenidos casi 4 millones de dólares, una cantidad más cercana a una serie de network que de cable.

A House of Cards le seguirán más adelante Hemlock Grove —aquí el trailer—, una serie de misterio producida por Eli Roth, la nueva serie de Jenji Kohan, Orange is the New Black, y la que más expectación ha levantado, el retorno de Arrested Development, previsto para mayo. El cartel es prometedor pero lo verdaderamente importante es cómo Netflix va a ofrecer esos contenidos. De entrada, la plataforma de video en streaming repetirá la fórmula ya utilizada con Lilyhammer: todos los episodios de una misma temporada, de cada serie, se estrenarán el mismo día. Con esta práctica Netflix se desmarca de la periodicidad de las narrativas seriales para fomentar el consumo masivo, la maratón seriéfila. Este aspecto la diferencia de su rival Hulu, que el año pasado emitió la serie Battleground respetando la tradicional periodicidad semanal de la televisión. Es evidente que en los últimos años el video on demand, las descargas o los packs de DVD/Blu-Ray han cambiado los hábitos de consumo, pero también es cierto que las teleseries todavía se escriben para ser degustadas semanalmente, tanto en el sistema network como en el cable. Por ese motivo, el cambio de modelo que propone Netflix abre varios interrogantes respecto a la forma de sus producciones. ¿Conservarán esas series la noción clásica de cliffhanger o de final episódico? ¿Tendrán una narrativa más cinematográfica, no tan esclava de los golpes de efecto y las repeticiones que conlleva la serialidad clásica? ¿Serán apuestas descaradamente seriales o mantendrán también cierta noción episódica?

Otra de las características del nuevo modelo propuesto por Netflix es la flexibilidad de los episodios. La ficción televisiva norteamericana se basa, desde sus inicios, en dos formatos delimitados: el drama de una hora de duración y la comedia de media hora. A lo largo de los años, el aumento de publicidad ha ido reduciendo el metraje real de los episodios pero los bloques de una hora y media hora han perdurado inamovibles en la parrilla de las networks. Por asimilación, el mundo del cable adoptó los mismos modelos pero ahora Netflix propone acabar con ellos, como explicó Reed Hastings, CEO de la plataforma. Comedias de 40 minutos podrían coexistir junto a dramas de 20 minutos o incluso de dos horas. Todo es posible. Esta flexibilidad, además, se aplicaría también a los distintos episodios de una misma serie de forma que el formato podría adaptarse en todo momento a las necesidades de la historia.

Por último, el estreno de Arrested Development aportará otra innovación. Según ha comentado el creador de la serie, Mitchell Hurwitz, el espectador podrá decidir el orden de visionado de los 14 episodios de la nueva temporada. Esto será posible gracias al hecho de que cada capítulo estará protagonizado por un miembro de la familia Bluth —con Michael como hilo conductor— de forma que sólo en la season finale aparecerá el elenco al completo. Aunque es cierto que existirá un orden ideal que asegurará la mayor cantidad de sorpresas, Hurwitz ha sabido adaptar el formato de la serie para permitir a la audiencia aprovechar al máximo las características de su plataforma de difusión. El experimento, como comenta en este artículo Alyssa Rosenberg, abre la puerta a las “narrativas no lineales” y podría situar a Netflix en una posición privilegiada en cuanto al desarrollo de determinados proyectos. Pienso, por ejemplo, en una serie como In Treatment. Con toda la temporada disponible el día del estreno, sería posible para el espectador seguir sólo la historia de uno de los pacientes de la consulta del Dr. Weston o elegir el orden de las tramas. Además, la propuesta de Arrested Development pone en cuestión la idea de principio en la serialidad televisiva contemporánea, tal como hacía Jaime Weinman en este artículo. ¿Deberíamos empezar a ver una serie por el principio?, se preguntaba Weinman. Bien, en este caso ¿cuál es el principio?

4 comentarios en “Nuevos modelos seriales I: Netflix

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